¿Por qué las abejas se están beneficiando del Covid-19?


Imagen: Fabian Keller

La vida salvaje y la naturaleza en general se han visto menos perjudicadas por la humanidad durante la crisis sanitaria del Covid-19, específicamente, por las medidas de confinamiento colectivo que múltiples gobiernos del mundo han establecido para proteger a la población.

Los beneficios que el confinamiento está produciendo en el planeta se observan, por ejemplo, en el incremento de la población de delfines en el Bósforo, un estrecho de Turquía que comúnmente sirve como ruta comercial.


Otro nota interesante: ¿La jalea real engorda?

Los científicos afirman que un animal que necesita este resurgir de la naturaleza es la abeja. No es un secreto de que la población global de abejas está disminuyendo dramáticamente por factores como el uso de pesticidas, la contaminación y la pérdida de hábitats, situaciones en las que el ser humano está involucrado.

Un mundo carente de abejas sería bastante diferente al que hemos vivido hasta estos días. Como dice Gill Perkins, ejecutivo en jefe del Bumblebbe Conservation Trust:

“Estas criaturas son cruciales para lo que comemos y para el estado de los campos […] ellas proveen un servicio completo al ecosistema”.

Las abejas son las polinizantes más importantes de la naturaleza, ellas fertilizan un tercio de la comida que comemos, y el 80% de las plantas que florecen.


También tienen un impacto importante en lo concerniente a la economía global. Las abejas, y todos los otros insectos que polinizan, tienen un valor económico global de 120 miles de millones de euros (aproximadamente 150 miles de millones de dólares).



Un momento de paz para las abejas

El confinamiento global que ha provocado el Covid-19 ha tenido la disminución de los índices de contaminación como una de sus consecuencias más importantes. La reducción del tráfico y la paralización de las actividades industriales conlleva una menor producción de agentes contaminantes que, de un modo u otro, representan complicaciones para la vida de las abejas.

Estudios científicos han afirmado que la contaminación del aire reduce la longevidad y la fuerza de las esencias florales, lo que hace que las flores y plantas sean más difíciles de detectar por parte de las abejas. Esto resulta en que tienen que cubrir más espacio para buscar comida y llevarla de vuelta a sus nidos. Con una menor contaminación, las abejas pueden hacer viajes más cortos y eficientes, lo que repercute en su supervivencia y esperanza de vida.


Referencias: BBC, Calcalis Tech, FAO, ScienceDirect, Woodland Trust.



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